sábado, diciembre 20, 2008

IN MEMORIAN

IN MEMORIAN

Hace unos días murió mi tía Ana, la mujer de Arturo, la última vez que la vi fue el verano pasado en Punta Umbría y me seguía diciendo Andresito. Mi tía Ana era la tía Ana de toda la familia, grande, paciente, al pie del cañón, siempre trabajando en aquella cocina del bar, siempre con una sonrisa en la cara, siempre cariñosa con todo el mundo. La tía Ana pertenecía a una generación de mujeres luchadoras a las que les toco vivir tiempos muy duros de guerra y posguerra, de hambres y escasez, de miseria y miedo, pero pudieron con todo y salieron adelante y siempre sonriendo, como decía mi madre, engañando al cielo y jodiendo al suelo. Me parece estar viéndola friendo patatas en la cuadra o fregando aquellos inacabables fregados del bar, o haciendo polos en verano… siempre trabajando, siempre luchando así que donde quiera que estés ahora, descansa en paz que te lo mereces.
Andrés Miranda García.

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